¿MI HIJO/A ESTÁ PREPARADO PARA DEJAR EL PAÑAL?

¿MI HIJO/A ESTÁ PREPARADO PARA DEJAR EL PAÑAL?

El control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” es el proceso por el cual se enseña a los niños a controlar la vejiga y los intestinos, este avance se da entre los 2 y los 3 años de edad y supone el paso de un comportamiento reflejo automático a una conducta voluntaria y controlada. 

Al iniciar el control de esfínteres es importante conocer que es un paso que da el niño y la niña de madurez y crecimiento y que al iniciar este proceso no se debe dar marcha atrás. La adquisición del control de esfínteres requiere del acompañamiento de los docentes, padres y cuidadores, por lo que se debe mantener una buena comunicación entre todos para responder a las necesidades que requiera el infante en este proceso, ya que es un período de cambios, nuevos conocimientos y emociones.

Desde la Terapia Ocupacional, realizamos una intervención holística, teniendo en cuenta la vida diaria del niño y estableciendo una relación de confianza con la familia. 

Es importante realizar una valoración e intervención teniendo en cuenta la parte sensorial (interocepción) de esta actividad, centrándonos en tomar consciencia de las sensaciones del cuerpo, especialmente en las ganas de ir al baño y usando como herramienta el juego, ya que es la principal ocupación de los niños. En el caso de que exista rechazo se proporcionan estrategias para usar en casa y lograr un acercamiento progresivo. 

Es importante tener en cuenta que la adquisición del control de esfínteres y la autonomía en la higiene son actividades básicas de la vida diaria, por lo que, el mal establecimiento de este hito del desarrollo puede tener un importante impacto en la participación social y en la calidad de vida de la persona.

La AOTA (Asociación Americana de Terapia Ocupacional) publicó unas recomendaciones para orientar a las familias en el establecimiento de rutinas para ir al baño: https://www.aota.org/~/media/corporate/files/aboutot/consumers/youth/toileting-routines-for-children-Spanish.pdf

¿ QUÉ ES UN APOYO VISUAL?

¿ QUÉ ES UN APOYO VISUAL?

Un apoyo visual es una clarificación, es la forma con la que podemos traducir o transformar la información verbal a información visual. Es, por tanto, un código alternativo al lenguaje oral (cuando le decimos al niño/a “adiós”) o al uso instrumental (cuando cogemos a  niño y lo llevamos de la mano al baño) que persigue mejorar la comprensión.

Los profesionales que nos especializamos en el trastorno del espectro autista (TEA), sabemos que nuestros niño/as son aprendices visuales. Quiere decir que la información presentada por ruta visual y de manera secuencial, es más fácil de comprender que aquella presentada de manera auditiva y temporal.

Si tenemos en cuenta que todas las personas diagnosticadas con TEA tienen algunos rasgos comunes como son las dificultades para:

  • Anticipar acontecimientos y actividades cotidianas
  • Atender a aquello que les muestra otro niño o un adulto( atención conjunta)
  • Abstraer conceptos generales
  • Manejar el código lingüístico

Estos rasgos, añadidos a una notable capacidad visuoespacial, son los que justifican por qué los apoyos visuales resultan tan adecuados cuando trabajamos con niños y niñas con este trastorno del neurodesarrollo.

Existen diferentes tipos de apoyos visuales:

  • Objetos reales
  • Fotografías
  • Pictogramas a color o en blanco y negro
  • Palabra escrita

Algunas personas piensan, equivocadamente, que los apoyos visuales son una alternativa para aquellos niños que todavía no tienen lenguaje o que no conocen sus rutinas, y que cuando una o ambas situaciones se solventa ya son prescindibles. Esto no es así, son aprendices visuales toda su vida, por lo que la información presentada por ruta visual será mucho más asimilable para ellos que la información presentada por una ruta auditiva, con independencia de la edad o de la competencia verbal.

Existen otros trastornos del neurodesarrollo como el trastorno del lenguaje (TDL) y Trastornos por déficit de atención e hiperactividad(TDAH), que se benefician de la utilización de apoyos visuales, por lo que cuando pensamos en pictogramas no debemos asociarlos exclusivamente a TEA, bajo nuestra experiencia de los apoyos visuales nos beneficiamos todos.

Otra  forma de anticipar son las historias sociales, son historias o cuentos cortos que se realizan de forma individualizada para aclarar situaciones que resultan difíciles para la persona a la que va dirigida. Por ejemplo historias para ir al baño, viajar en avión por primera vez, extracción de sangre o vacunas, dentista.. etc.

Juan Martos Pérez, María Llorente Comí, Ana González Navarro, Raquel Ayuda Pascual, Sandra Freire. Equipo DELETREA (2021). Los niños pequeños con autismo. Soluciones prácticas para problemas cotidianos. Editorial CEPE

Os dejamos nuestras web favoritas para crear/descargar apoyos visuales e historias sociales.

 

 

 

 

IMPORTANCIA DE LAS RUTINAS

IMPORTANCIA DE LAS RUTINAS

La vida de la mayoría de las personas está marcada por la rutina: te despiertas, desayunas, vas a trabajar, comes, haces deporte, haces tareas o recados, cenas, ves la TV o el móvil, lees un libro y duermes. Ahora bien, imagínate que un día, sin ser vacaciones o festivos, te levantas por la mañana y a veces vas a trabajar y otras no (no sabes el motivo de cuándo vas y ni de cuándo no vas), a veces comes a las 13:00 y a veces a las 15:00, algunos días de la semana ves una película a las 17:00 de la tarde y te quedas toda la tarde mirando pantallas y otras te pasas la tarde en la calle haciendo diferentes cosas y otras trabajas, algunos días cenas a las 20:00, otros a las 21:00 y otros a las 22:00, y te vas a dormir según a diferentes horas según el día. Como adulto/a funcional, en ocasiones, cuesta pensar el tener una rutina así de “variada” o, en el caso de tenerla, seguramente acabaríamos la semana y los días agotadas y aturdidas. Y esto, teniendo en cuenta, que las adultas tenemos un desarrollo cerebral mucho más “completo” que los niños, con funciones cognitivas que nos permiten tener una mayor flexibilidad y adaptación a las circunstancias externas, además del aprendizaje fruto de la experiencia, lo cual en los niños se está desarrollando.  Por ello, es necesario crear los andamios adecuados para potenciar las funciones que les posibilitarán adaptarse, en mayor o menor medida, a distintas circunstancias más fácilmente, siendo la base de esto la rutina. Entonces, ¿por qué a veces cuesta tanto aceptar y asumir que los hijos/as también deben tener estas rutinas bien marcadas? ¿Por qué algunos padres y madres piensan que las rutinas no son beneficiosas para sus hijos? 

Empecemos por el principio, las rutinas no se han creado por capricho de unos padres cansados. Las rutinas forman parte del ser humano, prueba de ello es que el propio organismo posee un “reloj biológico” asociado a procesos internos y externos. Este “reloj” está constituído por miles de neuronas  que se encuentran específicamente en el Núcleo Supraquiasmático (NSQ) ubicado en el hipotálamo cerebral, el cual recibe información directa de nuestros ojos (recibiendo información de la luz externa a través de los ojos).  El NSQ establece conexiones neuronales con la glándula pineal junto con la que controla la  liberación de melatonina (hormona derivada de la serotonina) que afecta a la modulación de los patrones de sueño. La melatonina es liberada siguiendo patrones o ritmos determinados conocidos como ritmos circadianos, con altos niveles de melatonina durante la noche y niveles más bajos durante el día. Los ritmos circadianos son oscilaciones de las distintas variables biológicas que siguen un intervalo regular de tiempo en un ciclo de 24 horas. Es decir, estos ritmos, a grosso modo, modulan cambios físicos (temperatura corporal,nivel de alerta, nivel de energía…), emocionales y conductuales que se producen a lo largo del día en los seres humanos. Por tanto, estos ritmos contribuyen junto con la estimulación ambiental, a marcar rutinas diarias según nuestro nivel de funcionamiento endógeno a lo largo de las 24 horas. Es tal su efecto en nosotros que cuando estos ritmos se ven alterados por diferentes motivos (trabajos nocturnos, viajes a países con diferencia horaria…) se producen alteraciones en el organismo que pueden variar en gravedad, que afectan principalmente a las fases del sueño con todo lo que ello conlleva. 

Por tanto, se podría decir que nuestro organismo está biológicamente predispuesto para seguir rutinas diarias según patrones de regulación endógenos en interacción con variables ambientales (nivel de luz por ejemplo). 

A la hora de crear rutinas en los niños es importante:

  • Que las rutinas se adecuen a la edad de cada niño. 
  • Desarrollar rutinas de sueño que aseguren un ambiente relajado y libre de pantallas, al menos, una hora y media antes de dormir. Un horario estable de sueño durante la semana en la que el niño duerma entre 8 y 10 horas. 
  • Establecer rutinas de higiene personal diarias en las que se le vaya concediendo una mayor autonomía con el paso de los años. 
  • Una rutina externa nace de un hábito, se trata de ir creándolos hasta que formen parte del día a día, por tanto, requiere paciencia y mucha constancia diaria. 
  • Establece rutinas de alimentación y hazles partícipes de ello o por lo menos anticípales en el día. Crea un planning o un horario de menús semanal que ellos conozcan para anticiparse ante posibles “guerras” justo a la hora de comer. 
  • Proponte que su rutina sea también la tuya. Como madre o padre eres su mayor modelo, es importante que mientras realicen acciones pertenecientes a su rutina tú los supervises (especialmente cuando son menores de 10 años) o, si puedes, te unas a ellos. No hay mayor aprendizaje que el que se produce por imitación. De paso, se introducirán en la rutina pequeños momentos diarios a compartir. 
  • Si a tu hijo/a le cuesta comprender o establecer las rutinas diarias, crea con ella o él un panel en el que aparezcan de manera visual o escrita cada una de las rutinas del día según la hora a la que se realizan. 

Los principales beneficios de las rutinas en los niños son:

  • Aportan seguridad y confianza en el niño con respecto a lo que sabe y puede hacer solo y sobre lo que debe pedir ayuda.
  • Les permiten establecer una noción y gestión del tiempo, poco desarrollada durante la infancia marcada por un pensamiento concreto en el que no caben abstracciones como “en un rato” “dentro de un momento” . 
  • Fomenta la flexibilidad cognitiva pudiendo establecer cambios en las rutinas que así lo precisen, con la anticipación pertinente. Es mucho más sencillo adaptarse a un cambio sobre un ambiente estructurado frente a un ambiente  desorganizado. La flexibilidad ayuda a resolver problemas cotidianos y adaptarse a circunstancias desconocidas cuando surgen de mejor manera. Cuando el ambiente es estructurado será posible una mejor anticipación de lo que ocurrirá o no para su adecuada adaptación.
  • Ayudan a planificar el día y la semana con anterioridad, lo cual permite una mejor gestión del tiempo tanto en el adulto como en el niño, generando una adecuada adaptación a cada una de las situaciones planteadas. 
  • Fomentan la autonomía del niño/a. La rutina crea seguridad en el niño permitiéndole que se sienta confiado a la hora de realizar acciones con las que está muy habituado. Se puede fomentar la autonomía a través de las rutinas, ya que es preferible que los niños comiencen a desarrollarla a través de acciones ya conocidas para, poco a poco, al sentirse eficaces conseguir autonomía ante situaciones más novedosas 
  • Mejora la conducta del niño/a. La rutina significa anticipación, al tratarse de acciones que se realizan de manera constante y consistente diariamente durante los días de la semana. Por tanto, el niño/a conocerá lo que viene luego pudiendo ajustarse a esa situación de manera más regulada y sin dar lugar a “sorpresas” que puedan desembocar en rabietas o enfados desafiantes. Además, aunque estos se den, las rutinas son una forma más de marcar límites y normas consistentes y favorecerán a su cumplimiento. 
  • Contribuyen a  mantenernos emocionalmente estables. Saber “lo que va a pasar luego” evita que se creen situaciones de ansiedad anticipatoria por el desconocimiento, y que se puedan explicar con anterioridad cambios en las rutinas disminuyendo la ansiedad que éstos puedan generar. Los cambios también contribuyen a un ambiente estructurado si estos se anticipan adecuadamente. 

Guadarrama-Ortiz, Parménides, Ramírez-Aguilar, Ricardo, Madrid-Sánchez, Alejandro, Castillo-Rangel, Carlos, Carrasco-Alcántara, Diana, & Aguilar-Roblero, Raúl. (2014). Controladores del Tiempo y el Envejecimiento: Núcleo Supraquiasmático y Glándula Pineal. International Journal of Morphology, 32(2), 409-414. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-95022014000200004

BABY LED WEANING

BABY LED WEANING

El Baby Led Weaning se define como la alimentación complementaria dirigida por el bebé, es una manera de incorporar los sólidos en su alimentación sin pasar por la fase de purés y papillas, siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando sus manos. El BLW se centra en una mejor autorregulación energética, ya que permite que se desarrolle la capacidad de ajustar las cantidades de comida que el bebé come, si ofrecemos exclusivamente triturados no hay control de hambre y saciedad.

El momento de empezar con este método de alimentación es a partir de los 6 meses, hasta ese momento la alimentación debe ser leche de forma exclusiva, y después, alimentación que complemente a la leche.

Para poder empezar con BLW el niño debe:

  • Tener coordinación ojo-mano-boca
  • Ser capaz de sentarse de forma autónoma (sin usar cojines ni sujetándolo)
  • Haber perdido el reflejo de extrusión
  • Tener interés por la alimentación (nos mira cuando comemos, mueve la boca cuando nos ve comer…)

Una vez que cumpla las premisas, podemos empezar a ofrecer comida a nuestro bebé, siempre con moderación y siguiendo sus señales de hambre y saciedad, y nunca sustituyendo las tomas de leche por comida.

En relación a las alergias, el retraso en la introducción de los alimentos potencialmente alergénicos no reduce la frecuencia de alergia. Combinar BLW y amamantar podría disminuir la presencia de una alergia. En cuanto al gluten, su introducción tardía no reduce el riesgo de enfermedad celíaca (estudio CELIPREV). Es importante introducir alimentos de baja alergenicidad a la vez y prestar atención a posibles síntomas en las primeras horas tras la ingesta.

Las principales condiciones que debemos seguir son introducir alimentos que nos hagan sentir seguros a nosotros, que los alimentos sean ricos en nutrientes y que tengan un formato adecuado. 

Las evidencias científicas sobre BLW nos dicen que la mayoría de las urgencias pediátricas relacionadas con obstrucciones totales o parciales de las vías respiratorias no ocurren con alimentos. La alimentación complementaria a demanda no supone más atragantamiento que una alimentación con purés o triturados. Un niño que se alimente mediante BLW estará más preparado para gestionar algún problema de atragantamiento ya que su musculatura y sensaciones están más desarrolladas.

Pautas de seguridad:

  • No dejarlos solos en ningún momento, si se produce algún episodio de ahogamiento no va a hacer ruido
  • No atarlo a la trona mientras no sepa salir, es más fácil intervenir si es necesario
  • No ofrecerle comida peligrosa
  • No distraerle con tablet, televisión…
  • No ofrecerle comida directamente en su boca, debe cogerla él
  • Revisar carrillos cuando termina de comer por si queda algún trozo
FRENILLO LINGUAL ALTERADO

FRENILLO LINGUAL ALTERADO

En relación a la terapia orofacial y miofuncional hoy os traemos información sobre los frenillos linguales. Actualmente es un tema del que escuchamos hablar cada día más. Existe más conocimiento sobre ellos y los profesionales de la salud han comenzado a darle la importancia que se merecen.

Desde el centro  queremos que, como padres y madres, o futuros padres y madres, conozcáis qué es, cómo puede afectar a vuestros peques y cuales son los signos de alerta a los que debemos prestar atención. 

El frenillo lingual se define como un pequeño pliegue de membrana mucosa que , de forma vertical, conecta la cara inferior de la lengua, desde el punto medio, con el piso de la boca. Es decir, nos referimos a esa telilla membranosa que generalmente todos podemos ubicar debajo de nuestra lengua y que no nos supone, aparentemente, ninguna dificultad.

Hablamos de dificultades cuando su tamaño o su anclaje no es el adecuado, denominándose así como frenillo lingual alterado el cuál puede ser, según Franklin Susanibar

  • Anteriorizado: cuándo el frenillo, por la cara inferior de la lengua, se encuentre anclado por encima de la mitad de esta, estando así el anclaje más cerca del ápice lingual.
  • Corto: cuándo, pese a encontrarse correctamente anclado en el punto medio de la cara inferior de la lengua es demasiado corto, siendo visible, normalmente, el anclaje en el piso de la boca. 
  • Corto y anteriorizado: cuando presenta una combinación entre las características de los dos anteriores. 
  • Anquiloglosia: cuándo la  lengua se encuentra totalmente fijada al piso de la boca. Se caracteriza por un frenillo anormalmente corto con un anclaje muy cercano o en el ápice lingual.

Con esta clasificación podemos afirmar que existen diferentes grados de compromiso de la movilidad y funcionalidad de la lengua, siendo más graves las consecuencias de una anquiloglosia que las de un frenillo anteriorizado. Esto también influye de manera directa en la detección de cada uno de ellos, es más fácil detectar de manera temprana una anquiloglosia y darle una solución que un frenillo anteriorizado. Generalmente, en el primer caso el niño suele recibir la correcta intervención, quirúrgica y logopédica,  justo en el momento de su nacimiento, ya que desde ese momento es fácilmente perceptible a ojos del evaluador. En el segundo caso no suele diagnosticarse hasta que se ve asociado a otras dificultades ya sean en el proceso de lactancia, en habla o en la deglución madura. De manera más concreta os exponemos en la siguiente infografía los signos de alarma a los que tenemos que estar atentos durante la infancia.

Signos de alerta durante la lactancia: 

  • Dolor en el pecho durante las tomas (pudiendo llegar a ocasionar grietas y posteriormente producir mastitis).
  • Tomas muy largas y con tiempos cortos entre ellas.
  • Una menor producción de leche a causa de la mala extracción que realiza el bebé.
  • Reflujo y cólicos por el mal sellado labial, lo que provoca que entre aire de manera excesiva durante las tomas.
  • Existencia de ruido al mamar en forma de chasquidos.
  • Atragantamientos frecuentes. 
  • Aparición de un callo en los labios del bebé. 
  • Retrognatia.
  • Mejillas hundidas.
  • El bebé se «enfada» con el pecho: lo estira, lo coge, lo suelta, lo muerde, protesta.
  • Aparición de temblores en la mandíbula debido al sobreesfuerzo de los músculos para succionar.

Signos de alerta durante la infancia: 

  • Predominio de la respiración oral. 
  • Maloclusiones dentales (mordida cruzada o abierta). 
  • Dificultades en la producción fonética de algunos sonidos (/n/, /l/, /rr/…) 
  • Dificultades en el correcto patrón de masticación y deglución. 
  • Mal control del bolo en boca.
  • Acumulación de saliva por mala gestión de la misma en boca.
  • Dificultades de autolimpieza del interior de la boca.

Allende, F. I., Ulloa, C. C., Jara, M. G., & Aguilera, M. P. (2022). Intervención logopédica posoperatoria del frenillo lingual en niños, adolescentes y adultos. Revisión integradora de literatura. Revista de Investigación en Logopedia, 12(1), 8.

Martinelli, R. (2013). Protocolo de evaluación del frenillo de la lengua con puntuación para bebés. Revista Médica Buenas Tareas.

Orte-González, E. M., Alba-Giménez, L., & Serrano-Alvar, B. (2017). La anquiloglosia y las dificultades que presenta en el amamantamiento. Matronas Profesión, 18(3), e50-e57.