por Julia | Nov 21, 2022 | Psicología
La ansiedad constituye una respuesta emocional que puede llegar a ser desagradable cuando deja de funcionar de manera adaptativa para la persona. Es decir, cuando el patrón de respuesta cognitivo y fisiológico de tipo ansioso se desencadena ante estímulos que forman parte de la vida diaria del paciente y que impiden el funcionamiento de la persona generando un intenso malestar. Es más, este patrón de respuesta se puede llegar a cronificar y generalizar a distintas áreas de la vida de la persona si no se trata adecuadamente.
El bachillerato, supone un periodo en el que los adolescentes manejan habitualmente un alto grado de estrés al estar sometidos a la presión de las notas y el elevado grado de competitividad y exigencia que supone alcanzar unos estándares impuestos. Evidentemente, no todos los adolescentes reaccionan igual ante las mismas circunstancias, perfiles del tipo perfeccionista, con tendencia al control, elevada autoexigencia, baja autoestima, unidos a unas elevadas expectativas (en ocasiones no del todo realistas) suelen llevar más frecuentemente a generar cuadros de ansiedad relacionados con el rendimiento académico. Se ha observado que uno de los factores de predisposición a cuadros de ansiedad en relación a los estudios es un estilo de pensamiento perfeccionista y rumiativo.
La adolescencia se caracteriza por ser una etapa donde se tienen muy en cuenta la evaluación y juicios que hacen los demás sobre uno mismo, junto con la tendencia a sentirse observados y juzgados continuamente por los demás. En el bachillerato, las notas y exámenes suelen ser un importante punto de comparación entre iguales y uno de los mayores reflejos de “éxito” académico. Puede llevar a que muchas y muchos adolescentes sientan mayores niveles de ansiedad relacionados con las expectativas generadas por ellos/as mismos, la comparación social y la necesidad de aprobación social (por parte de padres, profesores e iguales). La presión de encaminarse académicamente y tomar decisiones importantes en base a su futuro con, en muchas ocasiones, poca información suelen llevar a estados de angustia y ansiedad relacionados con la propia capacidad para afrontar la situación, el futuro… Otra característica relevante e influyente en los frecuentes cambios emocionales es la formación y estructuración de la propia identidad. La toma de decisiones y resolución de problemas, cada vez más autónomos, se ven interferidas por estas transformaciones en diversos ámbitos de su vida (psicológico, biológico, fisiológico y sociocultural) (Cortés y col., 2010). Todo ello, junto con los factores individuales de cada adolescente, puede llevar a generar malestar psicológico que interfiera en el desarrollo de objetivos personales de cada adolescente resultando limitante para su vida diaria.
El éxito académico se relaciona con la autoeficacia percibida (Bandura, 2000), es decir, el conjunto de creencias sobre la capacidad propia para el adecuado desempeño de tareas requeridas para alcanzar metas propuestas, y sobre la capacidad de esfuerzo y persistencia en las acciones propias que pueden llevar a conseguir dichas metas. Una autoeficacia percibida elevada llevará al estudiante a tener una mayor motivación y compromiso hacia la tarea, una mayor sensación de competencia, una mayor autoexigencia, aspiraciones y dedicación. Uno de los factores más importantes para desarrollar unas expectativas de autoeficacia que lleven a un buen desempeño académico es valorar situaciones previas de aprendizaje como positivas o de éxito (ya sea por las notas, por lo que dicen los profes, por lo que dicen los padres…) y el reforzamiento externo en base a las propias capacidades (que los demás te digan que vales, que eres bueno, que te esfuerzas…).
Altos niveles de ansiedad reducen la eficacia en el aprendizaje, ya que contribuyen a disminuir la capacidad atencional (lo cual repercute en el resto de procesos cognitivos por sí mismo),y dificulta la codificación de la información a la hora de memorizar (menor retención de información) lo que puede llevar a reducir la percepción de autoeficacia. La ansiedad también se puede manifestar en adolescentes como una tendencia al aislamiento, mayor irritabilidad, llanto desconsolado, episodios de pánico, procastinación, sensación de falta de control, conductas compulsivas y ritualistas… que pueden llevar a un menor rendimiento académico (incluso en casos de buenos estudiantes).
El componente anticipatorio de la ansiedad (miedo a lo que va a pasar) unido al desconocimiento e incertidumbre sobre el futuro hace que muchos y la comparación constante hace que muchos y muchas adolescentes desarrollen patrones de ansiedad bajo expectativas (poco realistas) de pruebas excesivamente difíciles, metas académica inalcanzables, pensamientos de todo o nada y catastrofistas en torno a conseguir determinados objetivos (es decir, creer que si no consiguen alcanzar ciertas expectativas académicas nunca nada le saldrá bien en la vida o tendrán un futuro desdichado)
Por ello, ante el bachillerato es importante:
- Transmitir confianza en la capacidad del adolescente.
- Establecer expectativas realistas tanto de rendimiento académico (rutinas que se puedan cumplir con periodos de descanso) como de metas a alcanzar en los estudios.
- No dejar recaer toda la evaluación del esfuerzo en las notas (muchas veces no son el reflejo real del esfuerzo).
- Ayudar al adolescente a fomentar opciones alternativas en cuanto a objetivos de futuro.
- Reflexionar con el adolescente sobre experiencias pasadas de éxito o fracaso haciendo hincapié en nuevas habilidades y herramientas conseguidas a lo largo de los años.
- Fomentar situaciones en las que el objeto de conversación no sean solo los planes de futuro, estudios, notas, exámenes…
- No infundir miedos excesivos sobre pruebas que aún no han realizado (exámenes del curso de determinadas materias, EBAU…).
Ante casos en los que se observa en que la ansiedad está causando limitaciones en el funcionamiento habitual del adolescente, es importante acudir a un profesional de la psicología con el objetivo de aprender aquellas estrategias de afrontamiento y manejo de la ansiedad y gestionar aquellas emociones excesivamente intensas que pueden llegar a ser disfuncionales.
Contreras, F., Espinosa, J. C., Esguerra, G., Haikal, A., Polanía, A., & Rodríguez, A. (2005). Autoeficacia, ansiedad y rendimiento académico en adolescentes. Diversitas: perspectivas en psicología, 1(2), 183-194.
Jadue, G. (2001). Algunos efectos de la ansiedad en el rendimiento escolar. Estudios pedagógicos (Valdivia), (27), 111-118.
Cortés, A., Aguilar, J., Medina, R., Toledo, J., y Echemendia, B. (2010). Causas y factores asociados con el intento de suicidio en adolescentes en la provincia Sancti Spiritus. Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, 48(1), 15-18.
por Julia | Oct 25, 2022 | Logopedia
En el post de hoy y en relación al post de MALOS HÁBITOS QUE AFECTAN A NIVEL OROFACIAL EN LA INFANCIA – Centro Julia García vamos a hablar de forma más detallada de la DEGLUCIÓN DISFUNCIONAL, que, como ya hemos mencionado en otras ocasiones, es habitual que no se presente de forma aislada, por lo que, necesariamente, también hablaremos de los trastornos asociados que conforman el cuadro clínico de estos pacientes.
Cuando hablamos de deglución disfuncional nos referimos a la existencia de dificultades en la deglución alterando significativamente el correcto patrón deglutorio. Dependiendo de cómo sean dichas dificultades podemos diferenciar entre deglución atípica o deglución adaptada.
- La deglución atípica se caracteriza por un patrón inmaduro en el que las estructuras implicadas en la función no realizan correctamente los movimientos. No existe un cambio de deglución infantil a deglución adulta. Dicha inmadurez viene precedida de la existencia de malos hábitos orofaciales y de la prolongación de hábitos infantiles como el uso del chupete, el uso del biberón o la alimentación en base a triturados, los cuales evitan la maduración y adecuación de la estructuras orofaciales para conseguir una deglución madura(normotípica).
- Por otro lado, hablamos de deglución adaptada cuando las dificultades en el patrón deglutorio vienen precedida de factores estructurales y/o fisiológicos alterados que afectan directamente a la correcta funcionalidad. Es el caso por ejemplo de pacientes con un frenillo lingual corto o que presentan malformaciones maxilofaciales.
Para una mayor comprensión hablaremos del patrón normotípico de deglución. Se define como una acción mecánica en la que se encuentran implicadas diferentes estructuras, músculos y nervios que deben trabajar de forma equilibrada y ordenada para poder hablar de una correcta acción. Además, la deglución no ocurre de forma aislada por lo que, cuando hablamos de deglución normal, no solo hablamos de la acción en sí misma, sino también de la respiración y masticación que la acompañan y preceden.
- La respiración debe ser nasal, con un patrón costo-diafragmático-abdominal, lo que favorecerá que los músculos y estructuras orofaciales se encuentren en condiciones óptimas para llevar a cabo la acción de deglutir.
- En cuanto a la masticación, debe realizarse con boca cerrada y de forma bilateral, lo que ayudará a conseguir la creación de un bolo alimenticio compacto, homogéneo y fácil de deglutir. Además, justo en el momento previo a la deglución, es muy importante la buena colocación del bolo en la cavidad oral, lo que no será posible si no existe un buen trabajo previo de masticación.
De forma más detallada y teniendo en cuenta las acciones que la preceden vamos a explicar cómo ocurre la deglución (fase 1 o fase bucal):
- Tras la correcta creación del bolo, este debe colocarse sobre la lengua, evitando que queden residuos por el resto de la cavidad oral.
- Una vez bien ubicado entra en juego la lengua, la posición de la lengua es muy importante para llevar a cabo esta acción, debe colocarse con la punta detrás de los incisivos superiores (rugas palatinas), acompañado del resto de la lengua, que envuelve y encapsula el bolo alimenticio contra el paladar.
- Tras conseguir este gesto, el siguiente paso es iniciar la acción, manteniendo la posición anteriormente mencionada, se debe ejercer una fuerza ondulatoria y progresiva, consiguiendo un transporte del bolo por la cavidad oral hacia la orofaringe.
Cuando este proceso ocurre las piezas dentarias se encuentran en contacto, la mandíbula está estable y además no existe actividad de la musculatura perioral. Esto es importante tenerlo en cuenta para conocer cuál es el patrón incorrecto de la deglución, el cuál puede darse por los siguientes motivos que pueden aparecer aislados o como un conjunto de características:
- Interposición lingual.
- Interposición de labio inferior.
- Hiperactivación de la musculatura perioral.
- Sin contracción de maseteros.
- Movimientos de cabeza para compensar.
- Con ruidos.
- Con residuos de alimentación.
Como hemos mencionado anteriormente, la cavidad oral es la encargada de llevar a cabo diferentes funciones orofaciales por lo que es habitual que cuando se encuentre afectada la deglución existan también diferentes trastornos asociados, como os mostramos en el post. De entre todos los trastornos asociados queremos destacar los problemas ortodóncicos, de los cuales hablaremos detalladamente en el siguiente post, relacionándolos con la deglución y la importancia del papel del logopeda en estos casos.
Salvador Borrás, S., & Vincent Rossel, C. (2011). Guía para la reeducación de la deglución atípica y transtornos asociados. Valencia: NauLibres.
Pérez, M. B., Mogollón, P. J. C., & del Río, M. D. C. P. (2010). Guía técnica de intervención logopédica en terapia miofuncional. Síntesis.
por Julia | Sep 29, 2022 | Logopedia
Hoy 30 de septiembre se celebra el día de la concienciación del TDL, desde el centro queremos brindar nuestro apoyo a las familias que viven cada día con este trastorno del neurodesarrollo.
No es la primera vez que hablamos sobre el Trastorno del Lenguaje(TDL) en varios post hemos hablado del desarrollo del lenguaje esperado por edad, y de las consecuencias de que no se intervenga de manera temprana cuando hay una dificultad.
Creo que mi hijo presenta un TDL, ¿Qué debo hacer?
Cuando dudamos si hay una dificultad en el lenguaje, es importante buscar un logopeda.
Será el profesional que valorará el lenguaje de nuestros hijos. En ocasiones de forma coordinada con neuropediatras, psicólogos, terapeutas ocupacionales.. Ya que en ocasiones este trastorno viene acompañado de otros trastornos del neurodesarrollo.
Para nosotras como especialistas en atención temprana, la parte más importante es la intervención y acompañamiento a las familias que acuden a nuestro centro.
Nuestras familias necesitan apoyo personal y profesional para continuar avanzando una vez que los niños salen de nuestras salas. Es importante una buena comunicación y cooperación entre familia, terapeutas, colegio y resto de apoyos que tenga.
Nuestras familias necesitan aprender a comunicarse con sus hijos. Y necesitan aprender a utilizar este lenguaje en su entorno natural, aportando herramientas de comunicación, que les ayude a aplicar lo aprendido en la intervención.
A continuación os dejamos una tabla con la evolución esperada del lenguaje:
por Julia | Jul 29, 2022 | Atención Temprana, Logopedia
Desde el nacimiento, y de forma normotípica, nuestros pequeños buscan la interacción con su entorno. Las primeras interacciones son simples, como el llanto o la sonrisa, interacciones que, conforme pasa el tiempo, aumentan su complejidad llegando a ser interacciones complejas.
Cabe destacar que no hay dos niños iguales en cuanto al desarrollo del lenguaje. Algunos destacan por su rapidez, sorprendiendo por aparecer las primeras palabras mucho antes de lo esperado y otros muchos por su lentitud, existiendo un retraso en la aparición de esas primeras palabras o de las correctas estructuras gramaticales simples.
Pese a esta diferencia en cuanto a la cronología de los sucesos, pudiendo ocurrir antes o después en según qué casos, sí es cierto que existe un proceso concreto del desarrollo del lenguaje, por el cuál deben pasar todos los niños que lo adquieran, ya sea de una forma más temprana o más tardía.
Adjuntamos una tabla donde os explicamos detalladamente y atendiendo a 2 etapas diferentes la adquisición del lenguaje en consonancia con la cronológica adecuada para cada hito.
Pese a lo comentado anteriormente de que cada niño tiene un desarrollo diferente es importante no caer en la peligrosa y tan conocida afirmación de “dale tiempo, ya hablará”. Cuando un niño no está siguiendo la línea del desarrollo del lenguaje que hemos comentado es un factor más que suficiente para llevar a cabo una valoración específica. La existencia de un retraso en el desarrollo o la no adquisición de algunos ítems mencionados puede darnos mucha información sobre la problemática que pueda presentar o no un niño.
Cabe destacar que no todos los casos de retraso en la adquisición del lenguaje derivan en una problemática mayor sino que, en muchas ocasiones, nos encontramos ante una situación de baja estimulación del lenguaje desde su ambiente más cercano. Por este motivo, en el presente post os dejamos una serie de pautas para conseguir una mayor y mejor estimulación del lenguaje desde casa.
El punto más importante radica en la necesidad de que existan contextos favorables y estimulantes para que surja el lenguaje, buscando la creación de oportunidades de aprendizaje. Con objetivo de conseguir que esto suceda os dejamos las siguientes pautas:
- Es necesario aumentar la exigencia comunicativa de forma progresiva, dándole a nuestros pequeños oportunidades para que intenten comunicarse diciendo alguna palabra o aproximación a la misma. Si hacemos todo por él le negamos la oportunidad de intentarlo.
- Dedicarle tiempo a la comunicación. Cuando nos comunicamos con nuestros pequeños existe una gran tendencia a hablar por ellos. Debemos tener paciencia e intentar que ellos hagan sus propias intervenciones, sean verbales, aproximaciones o no verbales.
- En relación a esto último debemos contextualizar sus intervenciones en su entorno más natural. Esto mejora la comprensión y ayuda a motivarlos para intervenciones futuras. Estamos dándole un significado a su participación por lo que aumentamos la confianza en sí mismos y en su poder de comunicación.
- Es importante ser un compañero de diálogo sensible. Para conseguirlo es primordial tener paciencia, permitir que el tome la iniciativa, prestarle atención, estar dispuestos a responderle, no anticiparse a sus interacciones, dedicarle tiempo, mirarle mientras se comunica. Esto proporcionará un mayor interés hacia el contacto e interacción con otras personas.
- Compartir momentos comunicativos a través de juegos, adaptándose, agregando lenguaje y experiencia con nuestras intervenciones.
- Importancia de la evitación de pantallas en la primera infancia. Para que exista interés comunicativo y se produzcan intervenciones adecuadas por parte de los niños es necesario que exista un emisor y un receptor que puedan intercambiar estos papeles. Pese a que cada día hay más aplicaciones dirigidas al mundo infantil cuyo objetivo parece ser la estimulación del lenguaje oral, es una realidad que no cumplen los requisitos para dicha tarea. La realidad es que existe consenso sobre la observación de una amplia gama de problemas y dificultades a nivel de desarrollo, cognitivo, sensorial, social, emocional, conductual y familiar derivadas del uso sin control y abuso de las nuevas tecnologías en la infancia.
Os compartimos también una serie de materiales que consideramos pueden ayudaros con la tarea de estimulación del lenguaje:
- DADO DE ROLL&PLAY
- CUENTOS
- CUBOS ENCAJABLES
- JUEGO DE PESCA
- JUEGO DE FRUTAS
- LIBROS SENSORIALES
- POTATO
- ENCAJABLES
- JUEGOS ROLL PLAYING (médico, dentista, súper, cocinita…)
por Julia | Jun 16, 2022 | Atención Temprana, Terapia Ocupacional
El control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” es el proceso por el cual se enseña a los niños a controlar la vejiga y los intestinos, este avance se da entre los 2 y los 3 años de edad y supone el paso de un comportamiento reflejo automático a una conducta voluntaria y controlada.
Al iniciar el control de esfínteres es importante conocer que es un paso que da el niño y la niña de madurez y crecimiento y que al iniciar este proceso no se debe dar marcha atrás. La adquisición del control de esfínteres requiere del acompañamiento de los docentes, padres y cuidadores, por lo que se debe mantener una buena comunicación entre todos para responder a las necesidades que requiera el infante en este proceso, ya que es un período de cambios, nuevos conocimientos y emociones.
Desde la Terapia Ocupacional, realizamos una intervención holística, teniendo en cuenta la vida diaria del niño y estableciendo una relación de confianza con la familia.
Es importante realizar una valoración e intervención teniendo en cuenta la parte sensorial (interocepción) de esta actividad, centrándonos en tomar consciencia de las sensaciones del cuerpo, especialmente en las ganas de ir al baño y usando como herramienta el juego, ya que es la principal ocupación de los niños. En el caso de que exista rechazo se proporcionan estrategias para usar en casa y lograr un acercamiento progresivo.
Es importante tener en cuenta que la adquisición del control de esfínteres y la autonomía en la higiene son actividades básicas de la vida diaria, por lo que, el mal establecimiento de este hito del desarrollo puede tener un importante impacto en la participación social y en la calidad de vida de la persona.
La AOTA (Asociación Americana de Terapia Ocupacional) publicó unas recomendaciones para orientar a las familias en el establecimiento de rutinas para ir al baño: https://www.aota.org/~/media/corporate/files/aboutot/consumers/youth/toileting-routines-for-children-Spanish.pdf